El Almacén de chapa
El Almacén de chapa
Era uno de los dos almacenes de ramos generales con que contaba ese pueblo donde mi padre ejercía la profesión de Farmacéutico. El otro era la firma JyJFernández&Cía y ambos atendían las necesidades de los pueblerinos como así también de los chacareros y hacendados que tenían sus campos a pocas leguas del pueblo.
El más cercano a mi casa era el que tenía por nombre el de sus dueños; por esos años la firma era Bede/Vizoso&Cía, luego fue Vizoso/Goyena&Cía, más adelante Goyena/Grigera&Cía y por último de denominó Grigera&Cía.
En distintas etapas de mi vida en ese lugar, transité por aquel almacén de campo para comprar los alimentos y productos de ramos generales que se necesitaran en casa pues proveía artículos de ferretería, bazar, telas y vendían kerosene para uso domiciliario en lámparas, faroles o cocinas y nafta para los vehículos a motor, como así también nafta blanca que se usaba en las planchas de esa época.
Se veía de lejos que tanto las paredes como el techo estaban hecho de chapa acanalada sostenida y clavada a un armazón de postes y travesaños de madera unidos por clavos y bulones.
Lo llamativo de ese lugar era que mientras el piso de la oficina y escritorios contables era de madera pinotea, los pisos del salón de ventas eran de tierra asentada y endurecida quizás con agua jabonosa como se usaba en ese entonces sobre el cual se asentaban las estanterías donde se mostraba la mercadería a la venta. Prolijamente barridos y mantenidos convenientemente, los pisos del almacén fueron modificados paulatinamente en años más recientes.
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