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Cazadores de perdices

                                                  Cazadores de perdices        Circa marzo 1966    En  uno de sus viajes a Junín, mi cuñado Emiliano Jorge vino al pueblo acompañado de su hermano menor, Héctor y trajo sus vituallas de cazador: escopetas, cartuchos, cartucheras, ropas al efecto y un entusiasmo adecuado para la ocasión. Las pampas argentinas se mostraban propicias para esa caza menor entre liebres, gallaretas y perdices.        Recuerdo  que una de esas escopetas de un caño era marca Centauro calibre 28 y la otra era de dos caños con idénticos cartuchos.      Salimos  de casa después del almuerzo y tomamos rumbo al  camino que pasa cerca del cementerio y continúa entre chacras y campos con rastrojos de la última cosecha y a veces con algunos animales pastan...

El trabajo

  El trabajo        Después del mediodía en esas calurosas tardes del  verano íbamos al terreno bordeado de árboles en los fondos de una de las dos panaderías de ese pueblo d onde teníamos un lugar para la práctica del fútbol y para cuyo vestuario los hijos del panadero habían preparado, sobre un lateral, un socavón de medio metro de profundidad, tapado con chapas, que hacía las veces de vestuario y túnel de salida a la cancha.                                                                          Nos alineamos detrás de los jugadores que nos elegían de acuerdo a nuestras capacidades demostradas o intuídas, y formamos dos bandos que luchábamos por la pelota para concluir la jugada con un gol en el arco contrario. Con suerte variada ganábamos y perdíamos, pero siempre a...

La Copa de vino

   La Copa de vino               22 de abril de 2009 a las 11:14           La   noche   calurosa  me sugirió ir a comer unas  porciones  de  pizza  a  La Continental . Allí se  notaba  el clima fresco de los acondi- cionadores de aire, y solo en una mesa esperé mi pedido.  Los demás parroquianos charlaban animadamente: la pareja se arrullaba, los niños corrían entre las mesas, aquel hombre golpeaba su diario y se enojaba con su celular.        Todo transcurría de manera previsible.     Al fin llegó el mozo con las porciones de pizza y el vino tinto y me dispuse a saborear ese manjar.      Luego de unos minutos, me sorprendí al verla allí, casi rozando la silla vacía frente de mí. Me miró con sus bellos ojos y sentí en su mirada  una súplica.      Tomé la copa de vino y, como convidándo...

El Matadero

                           El Matadero                                                                                                                         enero 26, 2023            Esa tarde de verano los chicos del barrio  decidieron ir al matadero municipal. En un campo cercano detrás del cemen terio, donde íbamos a cazar torcazas, y sobre una lomada, había una construcción a la que ellos denominaban de esa manera, pero yo no sabía de qué se trataba. La intriga iba a ser develada en el transcurso del paseo pues no tenía nada que ver con su vecino, el cementerio, como yo sospechaba y ...

El Almacén de chapa

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  El Almacén de chapa       Era uno de los dos almacenes de ramos generales con que contaba ese pueblo donde mi padre ejercía la profesión de Farmacéutico. El otro era la firma  JyJFernández&Cía  y ambos atendían las necesidades de los pueblerinos como así también de los chacareros y hacendados que tenían sus campos a pocas leguas del pueblo.      El más cercano a mi casa era el que tenía por nombre el de sus dueños; por esos años la firma era  Bede/Vizoso&Cía , luego fue  Vizoso/Goyena&Cía , más adelante  Goyena/Grigera&Cía  y por último de denominó  Grigera&Cía.       En distintas etapas de mi vida en ese lugar, transité por aquel almacén de campo para comprar los alimentos y productos de ramos generales que se necesitaran en casa pues proveía artículos de ferretería, bazar, telas y vendían kerosene para uso domiciliario en lámparas, faroles o cocinas y nafta para los veh...

El tren de las 18:15

     El tren de las 18:15       Salí con el tiempo suficiente para abordar en  Retiro  el larga distancia que me llevaría a  Junín . Eran las cinco de la tarde, crucé la calle y fui a la parada del  26  en la otra cuadra.    Tras una espera de veinte minutos llegó el demorado micro ómnibus acompañado otras dos unidades de la línea. Subí a uno de ellos y como fue el último de salir mi tiempo de llegar a Retiro se hacía cada vez más cercano a la hora de partida del tren.         En tránsito estaba como descontrolado y la lentitud para avanzar por la avenida Corrientes me hizo sospechar que llegaría tarde a mi cita con el tren.      Algo más pasó que acrecentó mi angustia: luego de un tramo rápido, después de cruzar  Callao , el inspector de la parada de calle  Uruguay  se acercó  al chófer y  comunicó a los pasajeros que debíamos  cambiar de coche pues ya ...