La Copa de vino

 

 La Copa de vino

             22 de abril de 2009 a las 11:14     

   La   noche   calurosa  me sugirió ir a comer unas  porciones  de  pizza  a La Continental. Allí se  notaba  el clima fresco de los acondi- cionadores de aire, y solo en una mesa esperé mi pedido.
 Los demás parroquianos charlaban animadamente: la pareja se arrullaba, los niños corrían entre las mesas, aquel hombre golpeaba su diario y se enojaba con su celular.

      Todo transcurría de manera previsible.

    Al fin llegó el mozo con las porciones de pizza y el vino tinto y me dispuse a saborear ese manjar.
    Luego de unos minutos, me sorprendí al verla allí, casi rozando la silla vacía frente de mí. Me miró con sus bellos ojos y sentí en su mirada  una súplica.
    Tomé la copa de vino y, como convidándola, sorbí un trago. Ella comprendió mi silencio, pero rodeó la mesa y desapareció tras de mí.  No me di vuelta pues me pareció de mal gusto, pero ansiaba con verla otra vez.
     Continué con mi cena y al cabo de unos minutos, al levantar la vista, estaba otra vez frente a mí. Grande fue mi sorpresa y la de ella pues volvimos a mirarnos dulcemente.
     Con sus labios apenas besó mi copa y me di cuenta que esto era mucho más de lo que yo me imaginaba.
     Con un gesto quizás egoísta tapé la copa con mi mano. Y así, en ese arrebato de locura le hice beber el néctar de la uva a aquella intrusa mosca que arruinó lo que iba a ser una noche maravillosa.

             -----------------------------------------------phil 23/02/2001

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